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domingo, 6 de octubre de 2013

Premio "One Lovely Award" a "soy un asesino... sin serie" (el blog)




Bueno, por fin, aquí estamos, en julio de este mismo año, 2013, a este blog, soy un asesino... sin serie, se le otorgó un premio, " el One Lovely Award" una distinción que nos dio el blog "Memorias de un Leprechaun" (retrato de un asesino), http://retratodeunasesino.blogspot.com.es/ a quien desde aquí le quiero agradecer profundamente el que nos lo haya dado. ¡Muchas gracias "Memorias de un Leprechaun"!!

Ahora pasaré a contestar las once preguntas y después a otorgar los premios a mis 11 elegidos blog.


Estas son las preguntas que me ha dejado para contestar el blog que me concedió el premio.

1ª¿Tu deporte favorito, visto por televisión o practicado, da igual?
2ª¿Qué película no te cansas de ver una y otra vez? define por qué te gusta tanto.
3ª ¿Canción y grupo favorito?
4ª ¿Cómo te gustaría morirte?
5ª ¿Una cualidad y un defecto?
6ª  ¿Qué película y qué actor o actriz favoritos? 
7ª ¿Tu escritor favorito?
8ª ¿Qué opina la gente de ti?
9ª ¿Cuales son tus hobbies, (además de escribir?)
10ª ¿Tu vídeo juego favorito?
11ª ¿Tu cita favorita, (de libro, juego o demás)




1ª¿Tu deporte favorito, visto por televisión o practicado, da igual?
El fútbol, es si lo veo por la tele mi preferido, andar y dar largos paseos el que practico.

2ª¿Qué película no te cansas de ver una y otra vez? define por qué te gusta tanto.

Pues mi peli preferida desde hace muchos años es una de James Stewart ¡Qué bello es vivir! ¿Y por qué me gusta tanto?, qué decir... solo vedla y sabréis por qué me encanta esa peli maravillosa!

3ª ¿Canción y grupo favorito?

Mi canción es "melodías encadenadas" o también " la sombra del amor" de la peli "Gost", protagonizada por Patrick SwayzeDemi Moore y Whoopi Goldberg, no creo recordar ningún grupo preferido.

4ª ¿Cómo te gustaría morirte?

¿Qué pregunta, por Dios...? Pues, siempre pensé que me gustaría morir después de una noche salvaje de sexo con la mujer más bella del cosmos... pero me temo que voy a morir solo y de un infarto. Ja,ja,ja,ja,ja

5ª ¿Una cualidad y un defecto?

Bueno de cualidades destacaría mi bondad para con todos y mi defecto... la pereza sin lugar a dudas es la peor.

6ª  ¿Qué película y qué actor o actriz favoritos? 

Película, la mencionada arriba y de actor sin duda Robert de Niro y de actriz, katharine hepburn.

7ª ¿Tu escritor favorito?

Esa es muy fácil, Gustavo Adolfo Béquer (de toda la vida).

8ª ¿Qué opina la gente de ti?

Bueno no es que sea adivino (¿o sí?) pero creo que es que soy demasiado bueno.

9ª ¿Cuales son tus hobbies, (además de escribir?)

Caminar o dar largos paseos, sentarme a la sombra y leer algunas de las novelas de mis amigos.

10ª ¿Tu vídeo juego favorito?

No tengo, no me gustan los vídeo juegos.

11ª ¿Tu cita favorita, (de libro, juego o demás)

No tengo ninguna predefinida y ahora no recuerdo ninguna.

Quisiera dar las gracias de nuevo al blog "Memorias de un Leprechaun" por su premio y sí ahora paso a dar los nombres de mis premiados y  después  las 11 preguntas.

Empecemos pues...

1º Empecemos por el blog "Estrellas y Libros, Magia y Fantasía" http://ricardo-coraz.blogspot.com.es/ de mi buen amigo y compañero, Ricardo, un merecido premio a la tenacidad, ilusión y optimismo que nos da a todos con su fuerza y su férrea voluntad de no fallarnos nunca. ¡Muchas gracias amigo y felicidades!

2ª El blog "El Hada Isabelle" http://elhadaisabelle.blogspot.com.es/se lleva el segundo premio por sus simpáticas historias y su sexy forma de contarlas

3º A el blog de "Karina" http://renaceelalma.blogspot.com.es/ un blog cargado de sentimientos y de bellas poesías y que con este premio bien merecido quiero que mi buena amiga Karina le vuelva a dar el impulso que se merece. 

4º  Al blog, "Lo que yo te cuente" http://www.loqueyotecuente.com/ de Rachel Borreguero Diaz por su buen hacer a la hora de contarnos unos lindos cuentos y unas mejores historias. ¡Muchas felicidades Rachel!

5º  el blog de "Solo Olga" http://olganm.wordpress.com/ por su apoyo a los compañeros promocionando sus obras. ¡Felicidades Olga!

6º  Al blog "Defending the Kingdom" http://producciones16.blogspot.com.es/ por su gran labor en apoyar y dar publicidad a los escritores noveles,        ¡Felicidades Lucio Rosenkreutz!

7ºAl blog "Hilvanando un Instante" http://celiaescribano.blogspot.com.es/ de Celia Escribano, una eterna luchadora por los más desfavorecidos y perpetua defensora por una salud digna para todos. ¡Muchas felicidades Celia!

8º Al blog de letras de Carmen Martínez Gimeno http://sinborrones.blogspot.com.es/ por su enconmiable labor por darnos unas claras bases de cómo escribir bien y sin faltas de ortografía. Muchas felicidades Carmen!

9º  A "Blanca Miosi y su mundo" http://blancamiosiysumundo.blogspot.com.es/ no hace falta ni decirlo pero lo digo, por su gran ayuda y apoyo a todos los escritores independientes del mundo, con modestia, dulzura y mucha sensibilidad. Muchas gracias Blanca y felicidades!

10º Seguimos con el blog "Breves apuntes para escritores" http://brevesapuntesparaescritores.blogspot.com.es/ de Susana Torres, por su labor y ayuda a escritores nóveles como yo. Felicidades Susana!

11º Y por último, pero no menos importante al blog "vivencias oníricas"  http://vivenciasoniricas.blogspot.com.es/ un blog erótico, bello y muy sugestivo de mi querida amiga, Inma Flores. ¡Muchas felicidades Inma!



Y ahora mis preguntas para todos ellos, sí ya sé que es un coñazo, ( a mi aún me rechinan los dientes por tener que hacerlo, pero no hay otra, lo siento).


1ª ¿Si tuvieras el poder en tus manos, a quién o quiénes lincharías? (a mi no se vale, eh?)

2ª Eres un animal, ¿cuál te gustaría?

3ª Te gusta escribir lo sé pero, ¿ a qué escritor te gustaría que te compararan? (si es que hay alguno).

4ª ¿Te gusta leer, qué tipo de género?

5ª ¿Al hacer el amor, gritas? (es broma), ¿Eres feliz de verdad?

6ª ¿Tu escritor  o escritora favorito-a?

7ª Actor o actriz que más te conmueve?

8ª ¿Qué libro nos recomendarías fehacientemente y por qué?

9ª ¿ A qué político del mundo te gustaría darle una buena patada en el culo? (no, no hace falta que nos lo expliques los motivos, simplemente ¡hazlo ya!).

10ª ¿te gustaría romperme la cara por haberte dado este premio? (no me contestes por favor que me deprimo).

11ª ¿A que después de este premio odias tener blog y a un pesado como yo de amigo?

Bueno, después de este horror solo os pido que no os de por ponerme una vela negra de castigo, no lo soportaría... ¡Muchas "felicidades" a todos!!

domingo, 30 de junio de 2013

Dos Asesinos y medio




Desde que supe el modo de funcionar del "juguetito", ahora es mucho más sencillo todo, puedo hacer lo que me dé la gana y en el momento que quiera. Alicia me hizo un magnífico "regalo" jajaja. Un día "se lo pagaré como se merece", jajajajaja. Bueno, voy a ver cómo consigo que "mi testigo" Bogdan, "vea" lo que yo quiero que vea. Será divertido ver su cara y él... vea la "mía". Claro que, en dos tiempos diferentes...
Con Bogdan de testigo nadie volverá a dudar de mi "inocencia". Y el bueno de Matías se va a tener que "comer" a su testigo con patatas. Lo que yo no podía imaginar entonces era que, al usar de manera arbitraria el "juguete", éste estaba a punto de descubrirme ante "alguien" aún más peligroso que el teniente Matías, «Alicia». Y no tardando mucho iba averiguar el por qué.



Bogdan me esperaba pacientemente en “Otto Zutz”, una nueva discoteca, construida sobre una vieja fábrica de la “City” en la calle Lincoln. Tres pisos con distintas salas y ambientes, con diverso tipo de música. Aunque lo único que yo quería era un lugar muy visible, con mucha gente y “bien acompañado”. 


Al llegar aún tuve tiempo de escuchar su disertación sobre la ley y la justicia: «La justicia es demasiado blanda, Nuestros políticos, aparte de corruptos, unos verdaderos inútiles. Los abogados defensores de estos desaprensivos se dejan "tentar" por el dinero fácil que les supone recibir directamente dinero a manos llenas de las mafias, da igual si Rusas, Turcas o del Cartel de quienes sea, el caso es defender a esta cuadrilla de asesinos, violadores, pedófilos o vendedores de drogas, para estos "abogados" les da absolutamente igual. (Ojala y no les toque en su puerta la desgracia y sean víctimas de alguno de sus defendidos). Claro que no es de ahora... todo viene desde el comienzo de los tiempos. El hombre es un depredador, un asesino en potencia... si encima se les da facilidades... no te digo más».
ethan suplee

Bogdan me dejó maravillado, ni idea de que tuviera incluso raciocinio para pensar siquiera por sí solo…
Entonces me vio y al parecer, se sintió encantado de verme, dejando de hablar de in mediato y seguidamente hizo las presentaciones; Jefe, le presento a mi gran amigo y neurocirujano, Javier Haro Herraiz. Javier, este es mi jefe el doctor Gabriel Soto, médico forense del distrito 21 del Hospitalet.
No le dejé que continuara, le di un apretón de manos, les eché a los dos los brazos por el los hombros y pedí tres nuevas rondas de lo más fuerte que hubiera, quería una noche loca y la iba a tener, vaya que sí. «No sería por falta de alcohol. Eché un vistazo a mi reloj: «la 1:30 de la mañana, perfecto».
A esa misma hora una cantidad considerable de testigos estaban viendo, en directo, como un hombre, tremendamente parecido a mí, estaba asesinando a un periodista deportivo, en directo y frente a más de cuatro millones de telespectadores. También pudieron ver su guiño a la cámara segundos antes de desaparecer, como si fuese un truco de cámara, dejando, junto al cadáver, el enorme cuchillo de carnicero utilizado en el degüelle del pobre desgraciado periodista.





Estoy cansado, este maldito dolor de cabeza acabará conmigo «si antes no lo logra Matías». Pasó raudo el pensamiento por mi cabeza, (antes que lo desestimara de inmediato). «con lo optimista que era yo, Joder». En fin, que me salgo del "asunto" y no es plan. Ya me conocéis, cuando me duele tanto la cabeza, solo hay un medio de que se me "calme". «Tengo que matar a alguien». A sí que, me toca buscar una nueva y apetitosa "víctima" O acabaré loco, pero eso sí, no será antes de ir a ver a mis hijos.



Por supuesto que esta vez no me llevaré a Bogdan conmigo, después de la juerga que nos corrimos los tres, su amigo neurólogo, él y yo. «¿Qué pensabais desgraciados, me imaginabais entre putas y chulos nada más eh? Ni siquiera hablamos de mis frecuentes dolores de cabeza y eso que el bueno de Bogdan lo intentó varias veces pero, unos buenos pellizcos en el brazo le convencieron de que no era el mejor momento».
Lo que decía…
No he sido un buen padre, ni siquiera un buen marido, sin embargo nadie podrá dudar de que mis hijos son importantísimos para mí, nunca les ha faltado de nada, bueno sí, un buen padre… lo reconozco, también que les diga lo mucho que les quiero. «Aunque esa no es mi culpa, desde que se los llevó mi ex mujer no dejó ni un solo día que los visitara».
 Es cierto que no hice mucho por verlos, me costaba demasiado verla a ella… nunca entendí cómo se nos fue todo a la mierda. ¿Mi trabajo tal vez? En aquel entonces, en turno de noche no había demasiado tiempo para salidas o vacaciones, llevaba poco tiempo trabajando y no era plan de pedir vacaciones nada más llegar. Luego sí, después, lo reconozco, fue vicio, me encantaba mi trabajo, abrir en canal los cadáveres y averiguar de qué o cómo había muerto. Me dejé absorber por completo por él y dejé a mi mujer e hijos de lado, ni jugaba con ellos, de tan cansado que llegaba. ¡Dios! ¿Qué años tendrán ya? Hasta me olvidé de eso…
Ahora que me pongo a pensar… le echaba la culpa a mi madre de mi cambio radical y de mi recién descubierta vena asesina y… no, pienso que ya entonces la tenía, solo faltaba un “empujoncito” y ese sí me lo dio mi madre. “Gracias mamá”.




―¡Cállate!―el grito del teniente a su subordinado hizo que éste se mordiera con fuerza y contrariado el labio inferior.



«No fue siempre así el teniente con él, fue desde la muerte prematura de su compañera Rose, a la cual él tenía que vigilar que no le ocurriera nada, pues su superior sospechaba de Gabriel. El teniente lo culpaba y no sin razón, él no debió de distraerse con aquellos maricones borrachos que estaban en la misma puerta del Pub "San Gabriel", no, no debió de detenerse a llamar a la patrulla y mucho menos quedarse para dar el parte de los hechos. De acuerdo que era su deber como policía, estaban practicando el sexo en plena vía pública y eso está penalizado, muy cierto, pero, por culpa de esa bobada, su compañera... ¡Había muerto! Y no, no parecía que su teniente le fuese a perdonar tal "error". No cuanto menos hasta que detuvieran al culpable.

¿Cómo podía imaginarse él, que un compañero, todo un médico forense y con tantos años de profesión a sus espaldas... iba a ser un asesino? Claro que eso es lo que decía su teniente, él seguía dudando de que Gabriel, el médico forense, fuese un asesino como decía su superior, Matías, más bien, Sánchez pensaba que eran los celos del teniente hacia Gabriel por haberle quitado a su chica, (Rose)».
 Mientras Sánchez pensaba todo esto, el teniente le volvió a insistir.



―¡Cállate ya y avisa al testigo, que entre de una vez, no me hagas perder más el tiempo! ―Sí, señor, enseguida ¡SEÑOR!―contestó cuadrándose militarmente, irónicamente.
 La mirada que le dirigió el teniente no cabía ninguna duda, no le había gustado nada la "ironía" de su subordinado.



sábado, 29 de junio de 2013

¿Dos? Asesinos andan sueltos


«Está bien, tengo que pensar en algo, lo acabo de ver en la "tele" y leído en la prensa, "hay un testigo". Está vez "me dejé llevar" y cometí un error, un gravísimo error, pero está bien, yo, lo voy a subsanar. Sé que tengo tiempo aún, si el teniente Matías lo tuviera tan claro ya habría venido a por mí sin pensarlo tanto, "algo le debe faltar" lo cual me da cierta ventaja». 


―¡Maldita sea, Cuestas! ¿Me quiere decir que el testigo, ahora no quiere decir lo que vio? Matías se subía por las paredes al mirar al subinspector Javier Cuestas.
Este lo miraba con mucho respeto "sabía lo que le podía costar" conocía al teniente Matías y no quería volver a pisotear las calles poniendo multas de aparcamiento.
 Así que tragó saliva y se dispuso a reafirmar lo que ya le había dicho nada más entrar y que tanto parecía no entender el teniente.
―Eso he dicho señor, el testigo se niega a hablar, dice que sí habla lo soltaremos y el asesino lo matará.
―Ese es el motivo por el cual no quiere hablar e identificarlo. Teme que una vez dado la identificación ya no nos sirva y lo echemos a la calle, «recuerde teniente, que él mismo nos pidió que lo pusiéramos a buen recaudo en una celda, por creer estar más seguro», y aún insiste; en la cárcel estoy "más seguro".
Matías pegó un golpe furioso en la mesa «lo Tenia tan cerca y ahora ese maldito cabrón ¿se iba a negar a hablar? ¡Le voy a arrancar los huevos y se los voy a dar de comer en el almuerzo!» Pensó para sí mientras se acercaba al colgador y con fuerza tiraba de su chaqueta y se ponía a andar hacia la puerta de salida de su despacho.
Cuestas lo siguió sin preguntar "no fuera a llevarse una colleja, conocía muy bien a su jefe y era capaz, muy capaz.
―A ver mamón ¿qué mierda te pasa a ti hoy que no quieres hablar?―Miró Matías al sujeto, con mucha mala leches, era un tipo de mediana estatura, flaco como perro y con más "lámparas" que las calles por navidad.

Luís Tosar

Este al ver entrar al teniente se había encogido sobre sí mismo, como una serpiente.
"Y eso que aún no lo había visto enfadado". Pensó sin poderlo remediar Cuestas.
En ese mismo momento llegaba el agente Pérez que, aproximándose al subinspector Cuestas, le murmuró algo al oído.
―!Teniente! Este al verse interpelado, se volvió sorprendido con cara de pocos amigos.
Mario Casas

―¿Qué pasa ahora?
―Señor, acaban de informarme de un nuevo asesinato, todo parece indicar que es nuestro asesino y... ―Cuestas tragó saliva con dificultad al sentir la seca mirada de su jefe, como esperando que acabara de una vez.

 ―¡Gabriel está aquí señor! Al sentir la mirada de su jefe, se encogió sobre sí mismo me lo acabo de cruzar justo antes de bajar a los calabozos señor.




―¿Qué coño estás diciendo? ¿Y cómo saben que es el mismo asesino, eh? ¿Qué son adivinos, o tienen sus huellas? Porque que yo sepa, nosotros nunca las conseguimos y lo único que tenemos hasta hoy es a este testigo que, encima, no quiere hablar.

―Señor… ejem―Tras una leve pausa para carraspear prosiguió.
―Lo han identificado es… Gabriel, no cabe duda.

Matías se quedó con la boca abierta… y no era para menos «¿Le estaba hablando de su archí enemigo, Gabriel? ¿Y el jodío se quedaba mudo y no le seguía contando?»

―¡Cuestas, despierta!―Vociferó Matías
―¿Me quieres decir de una puñetera vez lo que sabes de ese crimen, y ese cabrón asesino, joder?
Cuestas salió por fin de su aturdimiento y continuó azorado.
 ―Es cierto señor, hubo un testigo y este, una vez interrogado, pudo confirmar, a través de su descripción que el asesino fue Gabriel, (claro que eso solo lo sabemos nosotros), sin embargo... lo que le dije, mi teniente, Gabriel no pudo ser, tienen que haberse confundido―Terminó su explicación el subinspector Cuestas, dejando aún más perplejo a Matías.

―Coño, Cuestas, ¿llevabas las gafas puestas, igual el que no lo vio bien fuiste tú?
Lo miró burlón el teniente. De sobra sabía que Cuestas tenía una vista de lince.

 ―Señor… con todos mis respetos, usted sabe que no tengo necesidad de usar gafas ―Susurró sonrojado.
Ahí ya no se pudo contener Matías y soltó una alegre carcajada.
―¡Vamos tontorrón que tenemos a Gabriel cogido de los huevos!―Diciendo esto salió de la celda dejando a Cuestas con cara de tonto (nunca lo había visto tan contento) y al supuesto testigo más sudoroso que sí hubiera corrido la maratón de Barcelona con los pies atados y las manos sujetas a la espalda.

Cuando los vi salir de los calabozos y al teniente tan contento y feliz «hasta tarareaba una canción entre dientes», entendí que mi plan estaba saliendo redondo, el “atontao” de Matías había caído en la trampa como un chiquillo ante un caramelo.
No pude por menos que soltar una carcajada, Bogdan que venía pegado a mí desde que salimos de la cafetería «formaba parte de mi plan y una de las condiciones era que no se despegara de mi culo»
Me miró sorprendido poniendo una de sus caras que a mí me hacía tanta gracia (boca abierta y ojos achinados), no babeaba pero casi.



―Jefe, ¿por qué está tan contento?
―Calla, solo es un tic, ya sabes, por las malditas pastillas por mis frecuentes dolores de cabeza―Bogdan me miró hasta preocupado (o me lo pareció).

―Jefe, tiene que ir al especialista, al neurólogo, justamente viene a verme un compañero de facultad que acude a Barcelona a un congreso sobre neurocirugía y hemos quedado para irnos de fiesta su primera noche―, se quedó pensativo un segundo Bogdan, como dudando.

―Jefe… ¿por qué no se viene con nosotros?― Soltó por fin el muchacho grande.

Aquello podía irme fabuloso para mis planes… pensé de inmediato. Debía pensar algo al respecto antes de que llegara ese día.

―Has tenido una idea excelente “pequeñín”, me vendrá muy bien salir una noche y divertirme, hace ya mucho tiempo que no salgo y me divierto. ¡Acepto tu ofrecimiento!
Creí ver hasta una lagrimita en los achinados ojos de Bogdan.





lunes, 4 de febrero de 2013

Un asesino cruel


 
Respiré hondo, me notaba cansado y la cabeza había empezado a despertar y a dolerme horrores. Eso sólo podía significar una cosa necesitaba matar. Pero la verdad, me jodía hacerlo mientras el chico estaba inconsciente ¿cómo iba a disfrutar matándolo si lo hacía estando desmayado? Me empezaba a encolerizar conmigo mismo, con el muchacho y hasta con la madre que lo parió. 

Enfurecido le di una patada a la caja de madera en la cual había estado descansando las posaderas, con tan mala suerte que di a parar con un puto clavo oxidado que me hizo pegar un alarido de dolor sin poder remediarlo, al notar el pinchazo al atravesar con facilidad la piel del zapato e irse a incrustar en mi pobre dedo pulgar. «No os diré que mis saltos a la pata coja me hicieron ver lo ridículo que puede llegar a ser un puto asesino con un clavo clavado en su puto pie». Al lograr sacarme el zapato vi el enorme clavo oxidado como me atravesaba de lado a lado el dedo gordo del pie y no me desmayé también de milagro. «¿Qué queréis soy muy aprensivo?».
No contaba con aquello, así que no debía de perder tiempo, me arranqué el clavo apretando los dientes hasta rechinar, y, envolviéndolo con mi pañuelo me lo llevé al bolsillo del anorak, no debía dejar pruebas que me pudieran inculpar. Recordé entonces que en el coche siempre llevaba una nevera de playa y dentro, un botiquín, no mucha cosa pero sí unas vendas, esparadrapo y alcohol. Sería suficiente, de momento, pensé.

Cuando ataqué al muchacho por la espalda y lo metí dentro del maletero, me lo llevé directamente a la nave abandonada donde estábamos ahora. Por supuesto el coche entró a la nave con nosotros dentro, fue fácil, las persianas estaban viejas y rotas, supuse que por toda la basura hacinada en una esquina de la fábrica, cajas desvencijadas y hasta mierda humana. En algún momento esa nave había estado habitada por los llamados, sin techo. «Seguramente que no haría mucho que fueron desalojados de allí».
A saltitos, cagándome en todo lo que se menea y con un solo pie, llegué hasta el coche.

Allí mismo me hice una cura de urgencia y me vendé el pie. De la guantera saqué un frasco de pastillas de colores y abriéndolo con una sola mano me lo llevé a la boca tragando un par o tres de pastillas, a palo seco, sin agua ni nada. Después, ya más tranquilo volví junto al muchacho que, aún no había recuperado el conocimiento. Me resigné, ¿qué podía hacer? Me separé unos metros de él y lo observé durante un par de minutos. La verdad que un ser humano por muy joven, fuerte y guapo que sea, sin piel… ¡es horroroso! Hasta a mi me impresionaba verlo, me excitaba, era en verdad una sensación extraña a la vez que inquietante. No quise esperar más, iba a acabar con lo que había empezado. Al empezar a andar sentí como crujía algo debajo de mis pies, y, al bajar la vista para ver que era, me encontré que lo que estaba pisando no era otra cosa que sal. ¡Sal! Eso me dio una idea casi genial, no me lo pensé, agarré un buen puñado con las dos manos y se la lancé al muchacho encima, incrustándose y pegándose a sus heridas. Esperaba así poder despertarlo y seguir con mi diversión pero, se me jodió.
El gruñido de dolor y la reacción tan violenta que tuvo al despertar al sentir la mordedura de la sal por su cuerpo sanguinolento, hizo que sacudiera su cuerpo de una manera violentísima haciendo que las tensas ligaduras que llevaba alrededor de su cuello, le desnucaran con un sonoro y seco crack, matándolo en el acto.
Cómo podréis imaginar, el que se me acabara la diversión, así sin más, hizo que me encolerizara mucho más y mi dolor de cabeza aumentara, con la consiguiente mala leches. Bueno, tampoco podía desaprovecharlo así que, con el cúter, pude hacerme con una buena provisión de carne fresca para unos días. Por supuesto aún me quedaba trabajo por hacer, me llevó algo más de una hora en deshacerme y limpiar todas mis huellas de allí incluso borré las huellas de mi las ruedas del coche vertiendo una inmensidad de basura donde estuvo parado. Del cadáver, ni preguntéis, tengo un método infalible. «Aquí podéis añadirle una risa demoníaca si queréis».


¡Maldita sea! ¿Cómo no me di cuenta? ¡Me han visto! Volví a leer los titulares del periódico; «¡POR FIN UN TESTIGO DICE HABER VISTO AL  “ASESINO SIN SERIE” LLAMADO ASÍ POR NO ENCONTRARSE NINGUNA  RELACIÓN ENTRE UNOS Y OTROS ASESINATOS, NADA TIENE SENTIDO, NO PARECE GUIARSE NI MATAR COMO LOS ASESINOS EN SERIE CONOCIDOS!».


Seguía el artículo diciendo, en el interior que; el testigo pudo ver cómo el asesino torturaba y mataba a un joven de unos veintitantos años que había sacado anteriormente del maletero del coche «decía no haber podido identificar ni el color, la marca ni modelo». Y que, si pudo ver al joven y a su asesino fue porque la luna, que esa noche era luna llena, entraba de lleno por los sucios cristales de la nave y que daba directamente en la escena donde se desarrolló la tortura y muerte del muchacho.
Pero no era eso lo que me preocupaba, no, lo preocupante es que tras la imagen del testigo había un rostro harto conocido… ¡Matías! Y si Matías se había hecho cargo de la protección del testigo, iba a ser francamente difícil llegar hasta él y… matarlo.

Me llevé instintivamente la mano al bolsillo y acaricié levemente la pulsera de Alicia. «Desde la última vez que me enfrenté a ella que había decidido llevarla siempre encima. No sabía exactamente porqué pero me daba en la nariz que lo que me podía aportar en un futuro próximo era algo muy bueno». Y eso que puesta en mi muñeca no me pegaba nada, nada, vamos que no me la veía yo puesta en una velada romántica.

domingo, 3 de febrero de 2013

Un cigarrillo tuvo la culpa



  
Aquella noche no sé por qué pero, me encontraba inquieto, quizás la culpa fuese de tener últimamente demasiados acontecimientos en mi vida, mucho estrés o tal vez el ansia por fumarme un cigarrillo, no lo sé. El caso fue que nada fue previsto aquella noche ni adrede. Paré en una esquina arbolada, me bajé del coche, no sin antes hacerme con uno de los cigarrillos que siempre llevaba en la guantera (previsión que hice desde el primer día que decidí dejar de fumar). «Un consejo, si sois de los que dejáis de fumar muy a menudo, sin conseguirlo, probad hacerlo dejando muy cerca una buena provisión de cigarrillos, os lo aseguro, dejar de fumar no lo vais a conseguir tampoco pero os ahorraréis seguro, el comeros las uñas hasta lograr tener uno colgado en la boca  -si sois mujeres, encima os odiaréis».
Como decía, agarré un cigarrillo y me lo colgué del labio inferior –tenía la boca reseca-, no me costó ningún esfuerzo. Hacía frío esa noche, fui hacia el coche, abrí la puerta trasera y agarré el anorak. Una vez puesto y cerrado hasta el cuello, me apoyé en la valla de separación que daba a un campo de fútbol. Siempre lo veía al pasar de vuelta a casa pero nunca me había parado a observar. Creo que era por un problema que tuve a los diez u once años. Bueno, ¿qué problema ni hostia?, un maldito profesor, cabrón y gilipollas y que me amargó gran parte de la infancia. No, no os lo voy a contar, solo diré lo que interesa.

Esta vez no pude por menos que mirar su interior y ver cómo unos pequeños entrenaban. En esos instantes estaban calentando. Vaya, que los estaban haciendo sudar de lo lindo corriendo alrededor del campo de fútbol. Observé que eran dos entrenadores, muy jóvenes los dos. Hablaban y reían olvidados de los pequeños que no hacían más que dar vueltas y más vueltas. Me fijé en uno de ellos más que en los otros, «creo que porque me recordó a mi». Estaba un poco entrado en kilos, no gordo, pero sí le sobraba alguno. Parecía poco entrenado, como si no llevase mucho tiempo entrenando. Se había quedado el último y parecía que en cualquier momento iba a echar las tripas por la boca. Miré a los jóvenes entrenadores y vi que seguían pasando de todo. Me dio rabia la verdad, mucha rabia. Al pequeño le sobraba orgullo y pese a estar falto de oxígeno tiraba de sus piernecitas con rabia para no quedarse atrás, supongo que el miedo a las burlas posteriores de sus compañeros le daban las suficientes fuerzas para aguantar, aunque fuese una vuelta más.
En ese instante el cigarrillo me quemó el labio, lo escupí encolerizado, ¡mierda ni lo había saboreado! Eché un vistazo por el campo y pude ver a un hombre que no perdía de vista al pequeño y que parecía que en cualquier momento iba a echar a correr para socorrerlo. No lo hacía, parecía esperar a que los entrenadores por fin dieran fin al sufrimiento de su pequeño. Cuando ya parecía querer saltar la valla que lo separaba del campo y correr a socorrer a su hijo, vio con alivio como los jóvenes dando por terminada su conversación sobre sus ligues o aventurillas de fin de semana, dieron por finalizada la carrera de los peques, con el consiguiente alivio del chiquillo, de su papá ¡y del mío!

Justo en ese instante vi como el que parecía tener más autoridad sobre los niños, se despedía de su compañero y de los niños, agarraba una bolsa del suelo y marchaba hacia la puerta de salida. Era un chico muy alto, de unos veinte años, moreno y atlético. «No se parecía en nada al que fuera mi profesor de gimnasia, sin embargo, lo odié en ese mismo instante».

Cuando el joven abrió los ojos vi como estos se le abrían desmesuradamente, no entendía dónde o con quién estaba, en sus espantados ojos brillaba la incredulidad. ¿Qué hacía allí? ¿Quién era aquel hombre que lo contemplaba cabeza abajo? No lo dejé preguntar, tapé su boca con la cinta adhesiva que ya tenía preparada en la mano, y volví a comprobar si las ligaduras que sujetaban sus manos a la espalda estaban lo suficientemente fuertes para que no lograra desasirse en sus más que posible forcejeo  Imposible, ni Goliaht podría desasirse de esas ligaduras.
Empezó a soltar gruñidos queriendo hacerse entender, no le hice caso. Parsimoniosamente fui cortando con un cúter bien afilado su ropa, hasta dejarlo completamente desnudo. El pobre, desnudo y colgado cabeza abajo parecía una ternerita asustada. Puse en el suelo una caja de madera y me senté en silencio a contemplarlo.

No estábamos muy lejos del campo de fútbol, a unos doscientos metros escasos, en una nave abandonada, antigua nave dónde se hacían regalos de navidad por encargo, sobre todo cestas espectaculares que llevaban de todo, hasta jamones. En uno de esos ganchos dónde posiblemente estuviera alguna vez un jamón colgado, tenía yo al muchacho. No tenía otro cigarrillo así que no quise esperar más. Apreté el cúter entre mis dedos y me fui hacia él. El chico comenzó a moverse desesperadamente, era fuerte y ágil, me tuve que apartar unos segundos y pensar. Hallé la solución a mis problemas justo en el suelo, debajo de su cabeza, la tenía a tan solo unos treinta centímetros y en éste sobresalía unos gruesos tornillos, ´―seguramente alguna vez hubo allí alguna maquina de envasado―.

 La nave estaba vacía, salvo cajas de cartón y de madera destartaladas por doquier, y, cómo no, cables, muchos cables por toda la nave. Me fui hacia los más próximos y arranqué aproximadamente un par de metros, suficientes para lo que los iba a hacer servir. Até primero un extremo doblado en dos, en los tornillos retorcidos, lo suficientemente fuerte como para que me aguantara las envestidas que seguro iba a dar el muchacho, y, seguidamente lo sujeté fuertemente por el cuello, atándole el otro extremo doblado y apretado hasta casi faltarle la respiración. Tiré fuerte hasta dejarlo bien tensado, a punto de desnucarlo, solo a “punto”. Después, sin prisas me dediqué a la labor que más me gustaba… «Hacerme un traje de piel, con piel humana». 

Sabía cómo hacerlo y lo hice, con el cúter hice un corte alrededor del cuello, lo continué por el pecho y abdomen… sus desgarradores estertores no me producían ni el más leve rubor. Su cuerpo, pese a estar tenso y bien atado, se agitaba y estremecía según pintaba su piel con el afilado cúter y la desprendía de su cuerpo. De pronto soltó un desgarrador alarido que resonó como un estallido en toda la nave ¡se había conseguido liberar la boca del precinto! No perdí un segundo, con el cúter le segué las cuerdas vocales de un tajo, cortando de golpe el grito del muchacho dando este tan solo un ronquido ahogado por su sangre. Sus ojos a este extremo estaban fuera de las orbitas, por el dolor y la desesperación. No me gustó cómo me miraban y con mis dedos índice y anular se los hice estallar, en un vertiginoso movimiento digno del gran "David Copperfield" como si fuesen dos huevos podridos. Será más divertido si no ve mis próximos movimientos, la sensación que tendrá al no saber cuál será el siguiente corte. El maldito miedo incrustándose en sus huesos. Pensé, al limpiarme los dedos en su cuerpo. En ese mismo instante me di cuenta de que había perdido el conocimiento. No me gustó, dormido no tenía gracia. Me rechinaron los dientes con rabia, no tenía mucho tiempo ¿cómo saber si no lo estaban buscándolo ya?  Aproveché para saborear unos segundos mi venganza, pensando en aquel muchacho como en mi antiguo entrenador de gimnasia. No, no lo era lo sé ¿y qué?

sábado, 2 de febrero de 2013

Capítulo 12 (La pulsera de Alicia)





Tanta desgana no podía presagiar nada bueno, como así fue, nada más regresar de la cafetería me encontré con la desagradable visita de; “Perro rabioso, Matías” 
michael madsen
«fue como lo bauticé después de creerse que mi cuerpo era un saco de Boxeo y se “entrenó” a conciencia con él». ¡Menudo cabronazo! Casi vomito en sus lustrosas botas el café con leche y el donut que me había comido.
― Ya veo que estás muy contento hoy, maldito asesino―, me soltó con su simpatía habitual.
― No te creas, nada más olerte se me fue toda la que tenía. ¡Hueles que apestas!
jason statham

― No me dio la gana reírle su ironía.
― No te preocupes, se te van a quitar las ganas de “olerme” ― masculló torciendo el rostro con desprecio.


― Cuando te meta en la cárcel, ¡maldito maricón de mierda! Y no te extrañe que también “pierdas alguna otra cosa”―. Mascaba más que pronunciaba las palabras, y lo hacía con tanta rabia y veneno que, como escupiera nos envenenaba a Bogdan y a mí con el escupitajo. «Por si acaso no le dije nada, no quería darle malas ideas».
abraham benrubi

El pobre de Bogdan no sabía dónde meterse, tenía todo el cuerpo encorvado intentando confundirse con el muerto. (Una de las víctimas del supermercado). Cosa por lo demás imposible pues con lo feo que era… “ni el muerto, con más de catorce balas por todo el cuerpo, tenía tan feos agujeros en su cara”, como el pobre de Bogdan. (Viruela, nos dijo en su día, cuando llegó); ¡Los cojones, feo de nacimiento!
― ¡Bogdan! Pasa por mi despacho cuando acabes con esa autopsia, tenemos que hablar―. Ladró Matías mirando a Bogdan. Seguidamente me echó una furiosa mirada y salió dando un portazo de la sala de autopsias.
Bogdan me miró como sintiéndose “pillado” bajando seguidamente la mirada cuando lo miré intentando averiguar qué tendría que contarle Bogdan al teniente Matías. No podía dejar de pensar que, Bogdan, pese a lo feo y estúpido que parecía, era muy buen profesional. No, eso no podía menospreciarlo, y quizás, solo, quizás, supiera mucho más de lo que aparentaba. Así que estuve muy atento a sus movimientos hasta que se fue directamente al despacho del teniente. Yo me fui a mi despacho, tenía cosas que hacer. «O escuchar».

― Señor… ― Llamó tímidamente desde la puerta, y sin atreverse a entrar, Bogdan.
― ¡Pasa! ¡Sin miedo, no muerdo! «Ya almorcé»― La ironía del teniente Matías no pasó desapercibido a Bogdan, aunque su cara no parecía dar muestras de ello. « ¡Por Dios! si su cara era, “con más pelos” la cara de la niña del “exorcista” en su peor toma; pero en bobo».

― Siéntate, Bogdan―, le ignoró dándole la espalda, mientras rebuscaba en los cajones de su mesa. Al fin, sacó un cigarrillo, que se puso sin encender en sus labios sensuales y gruesos.

― ¡Ejem…! Señor…― carraspeó Bogdan con tímida desaprobación.


― ¡Ya sé, joder, no se puede fumar! ¿Acaso me viste encenderlo?― Explotó Matías, sacándose el cigarrillo de la boca y apretándolo y despachurrándolo entre sus dedos como morcillas.
― ¡Qué te sientes, coño!
― Sí, sí señor…― Balbuceó Bogdan, sentándose de golpe.
― Está bien, habla, ¿qué sabes sobre la muerte de Rose? ¿Cuál fue la causa real de su muerte? ¿Lograste suficientes muestras como para averiguar algún dato de quién la mató? ¡VA, HABLA COÑO!―. El grito furioso después de haberle asaeteado a preguntas. Casi hace caer de la silla al pobre Bogdan. Ni siquiera sabía cómo sentarse de lo nervioso y asustado que estaba, su jefe, le imponía mucho, (Gabriel), sin embargo, el teniente Matías aún le daba mucho más miedo. «Aún no sabía quién de los dos era peor».
― Tenía usted razón teniente―. Hizo Bogdan, una pausa, para aspirar ampliamente y llenar sus castigados pulmones de oxigeno. Viendo la cara de impaciencia de Matías, prosiguió.
― Después de analizar las huellas digitales conseguidas en la zona de los muslos y pelvis, gracias a la técnica de la “Autoelectonografía” «rayos x» He podido conseguir las huellas del asesino de Rose―. Miró triunfante al teniente, e hizo otra pausa. Esta vez para darle un poco de misterio, para impresionar a Matías, que, lo miraba a su vez con una sonrisa de victoria en sus ojos.

― Como sabrá, señor, cuando estuve en aquel “pub” “El San Gabriel” con Rose y mi jefe, hice lo que usted me ordenó, conseguir las huellas de Gabriel fuera como fuera, así que en un descuido me hice con uno de los vasos donde había estado bebiendo. Fue justo en ese momento en el cual, Rose, consideró oportuno que me fuera.
― llegado a este punto, a Bogdan se le quebró la voy y no pudo seguir. Segundos más tarde con voz entrecortada seguía diciendo;
― No debí dejarla a solas con él, señor… no debí―. Bogdan miró con lágrimas en los ojos al teniente, que sin hacer mucho caso, carraspeó sintiéndose incomodo de las lágrimas de Bogdan e instándole con un gesto impaciente a que continuara.

Vaya, vaya, con que esas tenemos… me quité el micro de la oreja, no necesitaba escuchar nada más. Sabía que lo dicho por Bogdan solo era confirmar lo que ya hacía tiempo, el bueno de Matías ya sabía. No importaba, según las leyes, (y de momento) las huellas recogidas así, no servían judicialmente ni servían como pruebas. «Al fin y al cabo, su cuerpo pasó por mis manos dos veces, cuando la maté y… al hacerle la autopsia». Siempre podía decir que la hice sin guantes, (en este puto departamento siempre falta material), ¿se creerán que faltaban guantes? Miré el reloj, ―las tres de la tarde―, hora de acabar la jornada. La conversación escuchada me había dado sed, sed de sangre.
Me llevé las manos a los bolsillos y entonces me di cuenta de que en el bolsillo izquierdo llevaba la pulsera de Alicia. No podía recordar por qué razón la llevaba ese día ni cuando me la eché al bolsillo, debió de ser cuando tuve la pelea con ella, «bueno, cuando me dio de hostias que no es lo mismo»; supongo que al día siguiente, después del desayuno y la ducha, me la eché al bolsillo mas pensando en que Alicia no volviera por allí mientras yo trabajaba y lograra encontrarla. Esa pulsera tenía muchos secretos que yo quería averiguar. Y los iba averiguar aquella misma tarde. «Después de comer… tenía hambre».